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LUZ AL FIN
Si tus pies pisaran humo
triunfando tristemente sobre la melancolía,
si tus manos, por ejemplo, construyesen
palacios dorados que se esfumen,
si tu pan tuviese tan solo
la alquimia de un deseo,
si tu madre fuese una sombra sin brazos,
si tu amante acaso un muerto,
si todos los días en tu contorno
brillaran agriamente las cenizas,
si el futuro de tus ojos al amanecer
lo pintara amenazante la penumbra,
no sé si tu existieras
o si alguien pudiese existir en la agonía.
Mirándote, mirándome,
me convenzo que con el humo no se juega.
Si la luz en cambio nos besara
y absorbiera absolutamente
como se absorben los amantes
viviríamos con cantos las auroras.
¿Hizo Dios la luz
o hizo las tinieblas?
©2005 Luis Alberto Ambroggio (de Laberintos de Humo, Ed. Tierra Firme, Bs. As.: 2005)
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